Ingredientes
100 g de harina de garbanzo
300 ml de agua
40 g de aceite de oliva virgen extra
4 g de sal
pimienta negra molida
ajo granulado
orégano
queso rallado
tomillo
Pasos
- Disponer la harina de garbanzos en un recipiente y empezar a añadir el agua muy poco a poco, removiendo con las varillas manuales a medida que se incorpora, para formar primero una pasta. Continuar añadiendo el agua y removiendo hasta tener un líquido muy fluido.
- Tapar con un paño o plástico film y dejar a temperatura ambiente, o en una zona fresca si hace mucho calor, entre cuatro y ocho horas.
- Precalentar el horno a su máxima temperatura posible, con la sartén de hierro fundido o la cazuela o fuente que vayamos a usar. Debería tener un diámetro de unos 25 cm, y ser apta para esas temperaturas.
- Añadir la sal a la masa y volver a remover.
- Remover cada hora o cada dos horas. Sacar con mucho cuidado y echar el aceite por toda su superficie. Verter con cuidado la masa encima -se mezclará con el aceite sin incorporarse de forma homogénea, es normal-.
- Agregar abundante pimienta negra recién molida, más sal y otros aderezos al gusto, como ajo molido u orégano.
- Hornear en el nivel más bajo del horno durante unos 20-25 minutos, hasta que el borde empiece a tostarse y esté dorada. Cambiar el horno a modo gratinar, subir al nivel superior y gratinar cuatro o cinco minutos más. Servir caliente.